Llegar a los grados 10.º y 11.º representa mucho más que acercarse al final de la etapa escolar. Para muchos estudiantes, significa enfrentarse por primera vez a una pregunta que puede generar ilusión, presión e incluso miedo: **¿qué quiero hacer con mi vida?
Elegir una carrera, una profesión, una formación técnica, tecnológica, artística o incluso decidir emprender no debería ser una decisión tomada únicamente porque está de moda, porque un amigo escogió lo mismo o porque alguien más considera que determinada profesión "da más dinero".
Sin embargo, muchos jóvenes llegan al último año del colegio sin tener claridad sobre sus intereses, habilidades, fortalezas y expectativas de futuro.
Aquí adquiere especial importancia la orientación vocacional.
Orientar vocacionalmente no significa decirle a un estudiante qué carrera debe estudiar. Significa ayudarlo a conocerse, explorar posibilidades y tomar una decisión consciente sobre el camino que desea comenzar a construir.
Un estudiante puede descubrir que disfruta resolver problemas y sentirse atraído por la ingeniería. Otro puede encontrar en la comunicación, el periodismo o las artes una forma de expresar aquello que piensa. Algunos pueden descubrir habilidades para la programación, el diseño, la educación, la salud, los negocios, la música o el trabajo social.
Lo importante es que la elección tenga un punto de partida: conocerse a sí mismo.
No todos los caminos tienen que ser iguales
Durante mucho tiempo se ha transmitido la idea de que después de graduarse del colegio existe un único camino correcto: entrar inmediatamente a una universidad y obtener un título profesional.
Pero la realidad es mucho más amplia.
Existen carreras universitarias, programas técnicos y tecnológicos, formación para el trabajo, instituciones especializadas, emprendimiento, arte, deporte, investigación y múltiples alternativas de formación.
Lo verdaderamente importante es que el joven pueda conocer esas opciones y comprender qué implica cada una.
La orientación vocacional debe permitirle al estudiante hacerse preguntas como:
* ¿Qué me gusta?
* ¿En qué soy bueno?
* ¿Qué habilidades necesito fortalecer?
* ¿Qué problemas me gustaría ayudar a solucionar?
* ¿Cómo imagino mi vida dentro de cinco o diez años?
* ¿Qué tipo de ambiente de trabajo me gustaría tener?
* ¿Qué estoy dispuesto a aprender y a mejorar?
Estas preguntas pueden ser mucho más importantes que simplemente preguntarse cuánto dinero podría ganar en determinada profesión.
Elegir bajo presión puede convertirse en un problema
También debemos hablar de la presión.
Algunos jóvenes sienten que deben escoger la carrera que sus padres consideran adecuada. Otros sienten que deben seguir la profesión familiar. Algunos escogen pensando exclusivamente en el salario. Otros toman decisiones porque sus amigos también las tomarán.
Los padres, las familias y los docentes tienen un papel fundamental, pero orientar no significa decidir por el estudiante.
Un joven necesita escuchar consejos, conocer experiencias y recibir información, pero también necesita desarrollar autonomía para construir su propio proyecto de vida.
Porque estudiar durante varios años una carrera que no corresponde con sus intereses puede convertirse en una experiencia frustrante.
Y cambiar de camino tampoco debería considerarse un fracaso.
A veces, descubrir que una elección no era la correcta también forma parte del proceso de conocerse.
El colegio tiene una responsabilidad
La orientación vocacional no debería aparecer únicamente unas semanas antes de la graduación.
Debería convertirse en un proceso.
Desde los primeros años de secundaria pueden comenzar a explorarse intereses, talentos y habilidades. En 10.º y 11.º ese proceso puede profundizarse mediante visitas a universidades, charlas con profesionales, ferias educativas, pruebas de orientación, experiencias prácticas, proyectos, entrevistas y espacios de conversación.
Los estudiantes necesitan conocer no solamente las carreras, sino también el mundo que existe alrededor de ellas.
* ¿Cómo es realmente trabajar como ingeniero?
* ¿Qué hace un diseñador después de graduarse?
* ¿Cómo es la vida de un programador?
* ¿Qué posibilidades tiene un profesional de la comunicación?
* ¿Qué se necesita para ser docente?
* ¿Cómo funciona el mundo del emprendimiento?
* ¿Qué oportunidades existen en las industrias creativas?
Estas experiencias pueden ayudar a transformar una profesión desconocida en una posibilidad concreta.
El futuro no se adivina: se construye
Ningún estudiante puede saber exactamente cómo será su vida dentro de diez años.
El mundo cambia.
Las profesiones cambian.
La tecnología transforma constantemente la manera en que trabajamos.
Incluso algunas ocupaciones que hoy conocemos pueden transformarse profundamente en el futuro.
Por eso, más que preparar a los jóvenes para elegir una profesión específica, debemos prepararlos para aprender durante toda la vida.
La capacidad de adaptarse, comunicarse, resolver problemas, trabajar en equipo, utilizar la tecnología, pensar críticamente y aprender nuevas habilidades será fundamental independientemente de la profesión que elijan.
Una decisión importante, pero no definitiva
A los estudiantes de 10.º y 11.º queremos decirles algo:
* No tienen que tener toda su vida resuelta.
* Es normal tener dudas.
* Es normal cambiar de opinión.
* Es normal descubrir nuevos intereses.
Lo que no debería faltar es la disposición para explorar, preguntar, investigar y conocerse.
La orientación vocacional no busca encontrar una respuesta perfecta.
Busca ayudar a cada joven a tomar una mejor decisión con la información que tiene hoy, entendiendo que mañana podrá seguir aprendiendo y tomando nuevas decisiones.
Graduarse no significa que termina el aprendizaje.
Significa que comienza una nueva etapa.
Y antes de preguntarnos qué profesión tendrá cada estudiante, deberíamos ayudarlo a responder una pregunta mucho más profunda:
¿Qué clase de persona quiero llegar a ser?
Porque una carrera puede convertirse en una forma de ganarse la vida, pero un proyecto de vida puede convertirse en una forma de darle propósito a lo que hacemos.
A los jóvenes de 10.º y 11.º les corresponde comenzar a mirar hacia adelante.
A las familias y a la escuela, acompañarlos.
Y a todos nosotros, recordarles que "elegir un camino no significa tener todas las respuestas; significa tener el valor de comenzar a buscarlas".
Escrito por Wilmer Mosquera – Docente